Egipto invade Al-Andalus
Texto: Marino Aguilera /  Fotos: Marino Aguilera
 

 



          Día 11 de Mayo. Llegamos al auditorio de Maracena. La mayoría de la gente allí presente acudía a ver a Mägo de Oz, pero pudimos distinguir algún comentario que otro en el que la gente alucinaba y se alegraba de que Sphinx tocara junto a Mägo. Las puertas se abren más tarde de lo establecido, pero la espera se hace agradable, ya que es amenizada por las pruebas de sonido de Sphinx en las que Manolo canta el “I want it all”. A empujones nos colocamos los primeros de la cola, donde me encuentro con Dani y Mayra y más tarde van llegando mis amigos, el ambiente no puede ser mejor.

Se abren las puertas y todo el mundo se empuja por entrar el primero. Con un poco de suerte nos colocamos en primera fila. La música de fondo ameniza la espera y en el escenario están los miembros de Sphinx ultimando detalles. Mientras tanto va llegando más gente del canal, y me presentan a las novias de Carlos y Manolo, a FidoDido y su novia.  

La música se corta y nos avisa de que esto va a empezar. Los miembros de Sphinx comienzan a tomar sus puestos. Sin previo aviso, Nino empieza a tocar los primeros acordes de la intro de “Angel sin Piedad” y la gente del canal allí presentes no parábamos de chillar, ante la atónita mirada de unos cuantos que parece ser que no venían precisamente a ver a Sphinx (es decir, borregos, bakalas y demás fauna...). La entrada en escena de Manolo no pudo ser más accidentada, ya que tropezó en el escenario, aunque este tropiezo no tuvo nada que ver con el desarrollo del concierto. El ambiente empezaba a caldearse y sin más dilación continuan con “Mundo Oscuro”, en la que Carlos y Andrés no paraban de machacar sus respectivos instrumentos; sin embargo empezamos a ver que los encargados de la mesa no estaban muy por la labor de mejorar el sonido de la voz de Manolo, problema que persistió durante todo el concierto, ya que los que estábamos cerca podíamos ver como el vocalista se dejaba la voz intentando que se le oyera mejor, cosa que se notó bastante en los últimos segundos de este segundo tema

            Sin prisa, pero sin pausa, Sphinx continuó con “Condenado a vivir”, para mí, uno de los mejores temas de su primer disco. Como era de esperar el tema salió a la perfección y además cada vez la gente se animaba más, gracias al liderazgo de Manolo que no paraba de moverse de un lado a otro del escenario levantando a la gente. El resto de la banda también hizo una labor envidiable en este aspecto.

            Tras esta canción, Manolo cogió el micrófono y empezó a hablar de la importancia que ha tenido y tiene internet para Sphinx. Empezó con los agradecimientos a Mägo de Oz, por haberlos “invitado” a tocar con ellos y a la gente del canal #sphinx (que no habíamos parado de tararear las canciones) invitando a todo el mundo a entrar en el chat y pasar un buen rato con la gente. Como dijo Manolo, internet y  los medios de comunicación han sido muy importante para el grupo y dio paso a la canción más difundida por estos medios y otra de mis favoritas: “La muerte sobre un papel” en la que no paramos de dar botes y cantar y chillar, y en la que todo el grupo se lució en su interpretación.

            El grupo se encontraba al 100% y siguieron con “Almas sin Paz” igualando o incluso superando en cuanto ejecución a las anteriores canciones. Si mucha de la gente que en el auditorio se encontraba no conocía muy bien a Sphinx, ahora no tenían excusa para no colaborar en la siguiente canción,  “The trooper” de Iron Maiden, en la cual parecía que los miembros de la banda inglesa habían cedido  sus “poderes” a Sphinx, ya que la canción fue ejecutada con igual maestría que sus creadores.

            Manolo anunció la última canción, “Sphinx” en la que el grupo entero se volcó por completo, canción que nos hizo vibrar y saltar, dando tanto el grupo como el público toda la energía que nos quedaba. Para finalizar la canción, el “trio de cuerdas” y Manolo se concentraron junto a un monitor en una parte final que nos dejó atónitos. Sin embargo Carlos no quiso quedarse atrás y golpeó (con puños incluidos) todo su kit hasta el final. Destacar también la increíble calidad de todo el grupo con sus instrumentos: el duo guitarrista formado por  Santi y Justi, las apisonadora base rítmica de Andrés y Carlos, la orquestación de Nino y la maravillosa voz de Manolo.

            El grupo iba a retirarse, pero ante la calurosa petición de un bis, no tuvieron más remedio que tocar otra canción, “Sueños Perdidos”. Incluso habiendo derrochado toda su energía en el tema anterior, este último tema sonó también bastante bien. Se cerró el telón y ahora tocaba esperar a que Mägo de Oz entrara en acción.

            El éxito de Sphinx en esta noche se demostró de manera notable: la gente no paraba de pedir autógrafos y fotografiarse con el grupo, incluso tuvieron que reponer los discos que habían dejando en el stand de merchandising de Mägo de Oz, ya que mucha gente compró los compactos.

            Más tranquilamente, empezaron las presentaciones y conocimos a todo el grupo. Hubo firma de discos, de camisetas, y pasamos un muy muy agradable rato de charla con los componentes del grupo mientras Mägo de Oz daba su concierto, al que me incorporé más tarde.

            Para finalizar destacar unas cuantas cosas: el magnífico espectáculo ofrecido por Sphinx, y la amabilidad y simpatía de todo el grupo, con el que pasamos un gran rato. Solo decir que espero sentir otra vez una gran noche de heavy metal en mi pueblo y que Andrés lleve las lentillas :) . ¡¡¡ ES LA MAGIA DE UNA ESFINGE !!!!

 

 

 

 

      

       

 

 


 

 



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