Al pan, pan y al heavy... Sphinx
Texto: Irene Biedma /  Fotos: Victor Biedma
 

 



Aproximadamente las 21:30. Esa fue la hora en la que llegamos un poco acelerados a la sala Spectra. Allí nos esperaba xana_16 con las entradas para el concierto. No parecía haber mucha gente y eso me desalentó ya que solemos relacionar el éxito de un concierto con la audiencia que este capta. Yo no soy muy entendida en el tema Heavy, para eso estaba mi hermano, al que yo iba acompañando, pero ya había visto a Sphinx y a Abyss en concierto y la verdad es que me había encantado la manera en la que encienden el escenario. Supongo que esa era la razón por la que una vez mas me ofrecí a llevarlo.

A las 22:00 entramos en la sala y de nuevo me desilusioné debido al escaso tamaño de ésta. El grupo estaba en un lugar muy reducido y por un momento pensé que se habían olvidado de Nino y sus teclados, hasta que me di cuenta de la ubicación de éstos en una especie de zulo al fondo, del que seguro él se acordará. Empieza el concierto, misteriosamente la poca gente que había al principio se multiplica, la sala se llena  y con la intro “Esfinge mágica” los auténticos fans del grupo empiezan a aparecer. Comienza esa avalancha hacia el escenario, empujones para coger sitio, la emoción de los que  los ven por primera vez, y todo ese ambiente estalla con los acordes iniciales de “Ángel sin piedad”. Inmediatamente todas mis dudas se disiparon: este iba a ser una gran concierto.

Suena “Mundo oscuro” y poco a poco me siento mas aprisionada entre la gente, realmente Sphinx ha captado la atención de todo el público presente. Entre los pocos que se saben las letras y los que empiezo a escuchar  intentando tararear los estribillos, comienza a expandirse la magia de la esfinge.

Suena la intro de “Condenado a vivir” los que ya conocen al grupo comienzan a fliparlo al reconocer el tema, y la reacción en cadena surge, todo a mí alrededor comienza a ser jubilo y expectación por la llegada de esa canción, y con los primeros acordes la pequeña sala empieza a botar. Manolo se une, Carlos le saca los sonidos mas atronadores a la batería, Justi a la izquierda de Manolo acompaña con la guitarra, mientras Santi y Jose han encontrado unos flipaos en primera fila que hacen que se encuentren en su salsa emocionándose si cabe aun mas que el propio publico, y por ultimo Nino.... bueno a Nino no se le veía muy bien pero por suerte, si se le escuchaba. Espero que también estuviera disfrutándolo.

El ambiente muy caldeado, gracias en parte al maravilloso sistema de ventilación,  me hace notar que una vez mas Sphinx se ha ganado la peña. Para cuando llega “Sueños perdidos” se respira autentico colegueo, tanto el publico como el grupo disfruta, botando, cantando, participando.

Una vez mas se hace referencia al canal, y agradecen la presencia y el apoyo de los internautas que se encuentran en la sala. Cuando llega este momento en los conciertos de Sphinx se suelen alzar unas cuantas manos y ese gesto se acompaña de un grito de jubilo de una pequeña multitud. Esta vez creo que solo se levanto la mano de mi hermano (heavy16)... bueno yo también la levante para que el chaval no hiciera mucho el lila. Y tras esto como no, la canción que les ayudo a llegar a ese escenario “La muerte sobre un papel” sin duda sonó mucho mejor que la primera vez que la escuche (Maracena). Lo que llego a continuación fue un pequeño apogeo de lo que sucedía previamente en la sala, si ya de por si la gente estaba disfrutando sin saberse muchas de las letras, imaginaros cuando empieza a sonar esa pedazo versión de ese pedazo de tema, del cual todos se sabían la letra: “The Trooper”. Creo que no hace falta describir el ambiente, es algo que va unido a la sola mención de esa canción.

Desgraciadamente todo llega a su fin, y dicen que si además lo que vives es bueno parece aun mas corto, al sonar “Sphinx” sin duda fue esa la sensación colectiva: demasiado corto. No podía acabarse ya, pero se acabó. Un ultimo y delicioso sabor de boca nos dejo ese tema que da nombre a un grupo que sin duda esa noche gano un gran numero de eufóricos fans.

Gracias a Dios “Furia Animal” y “Abyss” hicieron posible, y con creces, que la fuerza transmitida por Sphinx se mantuviera durante dos horas más.
 

 


 

 



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